Respiración artificial, de Ricardo Piglia.

En el prólogo a Respiración artificial (edición de la editorial cubana Casa de las Américas, 2000) Jorge Fornet apunta las características de esta novela, de gran importancia dentro de la obra de Ricardo Piglia.

En Respiración artificial el ensayo y la narración se entrecruzan para plantear lo que desde siempre Piglia ha esgrimido como fundamento de su obra literaria: la relectura de las obras, muy apartada del cánon y de la tradición. Por momentos, la novela parece ser la exposición de una teoría ficcionalizada en la que se confunden las afirmaciones de los personajes con las del narrador.

Ricardo Piglia, Respiración artificial, España, Editorial Anagrama, 224 pp.

En la escritura de Piglia es evidente —señala Fornet— el peso decisivo de escritores como Roberto Arlt y Jorge Luis Borges, sin olvidar por otro lado el peso que en ella han tenido las obras de otros escritores como Joyce, Kafka y Cesare Pavese. La digresión es, así, la base de la obra de Piglia; en ella abundan las pequeñas historias a la manera de una red tejida sobre un vasto mosaico. La obra como enorme perífrasis. En Respiración artificial hay una construcción narrativa sobre la base del género epistolar a través del cual los personajes aparecen o desaparecen y mediante el cual escenarios pasados se entreveran con presentes o futuros.

Estructurada en forma de subcapítulos, la novela también incorpora capítulos en los que la relación epistolar se difumina para dar paso a los diálogos. Pero ante todo se encuentra construida sobre la base del “archivo”, procedimiento que desde siempre ha atraído a Piglia para la elaboración de sus ficciones. En Respiración artificial hay también una especie de metáfora sobre la historia de Argentina y su literatura, alrededor de las cuales llegan a plantearse en la novela posiciones encontradas y perfectamente razonadas.

Por otro lado, en la novela también es posible apreciar planteamientos ensayísticos en boca de los mismos personajes. Tal es el caso de la polémica que ocupa un buen número de páginas en torno las figuras literarias de Borges y Roberto Arlt. En Respiración Artificial es apreciable la presencia de personajes marginales (outsiders) que al dialogar o discurrir tienen una visión del centro, vedada a quienes lo habitan.

A decir, del propio Piglia, por el procedimiento narrativo del cual hace uso, Respiración artificial puede ser considerada una novela policial. Al hacer referencia al diario como recurso dilecto de Piglia, Fornet cita de Kafka un pasaje memorable respecto al diario:

Una ventaja de escribir un diario consiste en que así uno se entera con tranquilizadora claridad de las transformaciones que sufre constantemente; transformaciones que uno en general admite, sospecha y cree, pero que inconscientemente niega siempre, cuando se presenta la oportunidad de obtener mediante ese reconocimiento un poco de esperanza o de paz. En el diario uno encuentra las pruebas que le certifican que aun en estados que hoy nos parecen intolerables, uno vivió, se paseó por ahí y apuntó sus observaciones, que por lo tanto esta mano derecha se movió como se mueve hoy, cuando uno, justamente por esa posibilidad de reflexionar sobre el estado anterior, es tal vez más sensato que antes; pero por eso mismo, también tiene que reconocer la valentía de su esfuerzo en aquella ocasión, cuando obraba en absoluta ignorancia.

En cierto sentido, Respiración artificial es una especie de exposición literaria de la oposición Joyce-Kafka en torno al sentido de la historia. Resumiendo (y en palabras de Fornet, en el prólogo de la novela):

Todo el sentido de la novela reside, en suma, en que Maggi debe entregarle a Renzi (o sea, el intelectual presuntamente apolítico) los papeles de Osorio; y Renzi, que ha pasado por un intenso proceso de aprendizaje de la mano del historiador y del filósofo, deberá descifrarlos. Paradójicamente él, quien fracasó en el intento de contar la historia de Maggi en su primer libro, deberá hacerlo —obligado por la Historia — en el segundo.

Intercalación sucesiva de epístolas.

¿Entonces lo viste a don Luciano? Tullido y todo, él es el único que vale la pena entre toda esa banda de tilingos. No sé si le conocés la historia. En el año 31, en una cancha de paleta donde se festejaba el 25 de mayo, un tipo medio borracho le metió un tiro. El viejo estaba en el palco haciendo un discurso y el borracho dijo: Que se calle ese mamao y sacó un revólver que le habían dado…

Citas incisivas del diálogo del monólogo de un personaje.

Puede llamarme Senador, dijo el Senador. O ex Senador. Puede llamarme ex Senador, dijo el ex Senador. Ocupé el cargo entre 1912 y 1916 y fui elegido por la ley Sáenz Peña y en ese tiempo el cargo era casi vitalicio, de modo que en realidad tendría que llamarme Senador, dijo el Senador. Pero vista la situación actual quizá sería preferible y no sólo preferible sino incluso más ajustado a la verdad de los hechos y al sentido general de la historia argentina que me llame usted ex Senador, dijo el ex Senador.

Algunos subrayados.

…tenía esa necesaria cuota de perversión que hace llevadera la vida, pero no más.

El que no está a la altura de su deseo…ese es uno a quien el mundo puede llamar un cobarde.

¿Y qué es en definitiva la biografía de un escritor sino la historia de las transformaciones de su estilo?

La familia es una institución sanguinolenta; una amputación siempre abyecta del espíritu.

El hombre que tiene un secreto. Pero, ¿quién de nosotros no tiene un secreto?

Nos pasa a todos. Cada uno de nosotros, le digo, tiene su propio repertorio de momentos extraordinarios y de ilusiones heroicas.

Es un excelente método de pensamiento pensar en contra de uno mismo…Hay que pensar en contra de sí mismo y vivir en tercera persona.

Ya no existían ni las experiencias, ni las aventuras. Ya no hay aventuras…sólo parodias.

…el saber es siempre etimológico.

¿Qué es un fracasado? Un hombre que no tiene quizá todos los dones, pero sí muchos, incluso bastantes más que los comunes en ciertos hombres de éxito. Tiene esos dones y no los explota. Los destruye.

Sobre aquello de lo que no se puede hablar, hay que callar.

Los escritores verdaderamente grandes son aquellos que enfrentan siempre la imposibilidad casi absoluta de escribir.

El hombre moral…sabe que el más alto de los bienes no es la vida, sino la conservación de la propia dignidad.

El narrador que cita al autor de una carta.

Estoy como perdido en su memoria, me escribía, perdido en una selva donde trato de abrirme paso para reconstruir los rastros de esa vida entre los restos y los testimonios y las notas que proliferan, máquinas del olvido. Sufro la clásica desventura de los historiadores, me escribía Maggi, aunque yo no sea más que un historiador amateur…El desterrado es el hombre utópico por excelencia, escribía Osorio, me escribe Maggi, vive en la constante nostalgia del futuro.

La correspondencia, en el fondo, es un género anacrónico, una especie de herencia tardía del siglo VIII: los hombres que vivían en esa época todavía confiaban en la pura verdad de la palabra escrita…La correspondencia es un género perverso: necesita de la distancia y de la ausencia…

Ficcionalización de la Historia.

Muere Franz Kafka el 3 de junio de 1924. En esos mismos días, en un castillo de la Selva Negra, Hitler se pasea por una sala de altos te chos y paredes con vitrales. Se pasea de un lado a otro…

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Francisco Payró

Macultepec, Tabasco, 1975. Economista y escritor. Autor de los libros de poesía "Bajo el signo del relámpago" y "Todo está escrito en otra parte", así como del conjunto de ensayos "Tradición y búsqueda en el trópico: ensayos sobre poesía tabasqueña contemporánea".

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