Celebrar el humorismo: antología de cuentos en tributo a Mario De Lille

Habría que mirar la realidad con una dosis aceptable  de ironía y comicidad para reírse de su –por momentos– ridícula constitución. Habría que saber, también, como decía el checo Václav Havel, no caer en la ridiculez de los demasiado serios, incapaces de reírse de sí mismos, para poner en la picota, a punta de risa, incluso a los más graves acontecimientos de la vida.

Si alguien, entre los miembros de la comunidad literaria (me pregunto si, en realidad, tal cosa existe) de Tabasco de esto sabía era don Mario De Lille. Y creo que lo sabía hasta el punto de incitar a los demás a hacer lo mismo. Los textos del autor de Solamente yo quedo (1986) constituyen a ratos un verdadera provocación frente al lector y son, en gran medida, una expresión patente de la personalidad risueña, a veces desvergonzadamente socarrona, de don Mario.

MarioDeLille

Producto de esa real incitación contenida en varios de sus libros es lo que ahora se presenta bajo el título de Tabasco es puro cuento: antología de cuento humorístico (Ediciones htuRquesa), en homenaje al recordado fundador de la Escuela de Escritores José Gorostiza. Tres cosas quiero decir en torno a este libro. La primera es que, en definitiva, el volumen recoge en muchas de sus páginas el humor característico de nuestro estado. ¿Qué nos hace reír, de qué nos reímos los tabasqueños? Tales son preguntas que pueden encontrar una respuesta provisoria en algunos de los relatos del libro.

Por el texto de Jorge Priego Martínez, “¿Con qué se escribe…?” Es fácil concluir que el tabasqueño se ríe de sí mismo, de sus modismos, de sus formas atávicas de concebir el ancho y ajeno mundo que desconoce. Se ríe, según puede sospecharse al leer “La bolísima muerte”, de Ruperto Magaña Nieto, de los modos que tiene de morirse. El humor del tabasqueño –se puede intuir a partir de la lectura de “El ser”, de Mary González del Castillo– no tiene porqué ser comprensible para quien no conozca las razones históricas, idiosincrásicas de nuestro modo peculiar de ver la vida, y en cambio resulta desternillante, catártica, para quienes crecimos aceptándola sin remedio, asumiéndola.

Tabasco es puro cuento, en segundo lugar, es una muestra dispareja de textos. Los hay aquellos que transcurren vertiginosa y puntillosamente –“Baterías no incluidas”, de José Manuel Tamez; “El maestro de filosofía”, de José Antonio Durand Alcántara – y aquel que no es propiamente sólo historia sino un híbrido de géneros –“Una actriz dejada de Dios”, de Vicente Gómez Montero–. La mirada localista y aquella que se aleja de los modos de desenvolvimiento colectivo en Tabasco coexisten en el volumen, aunque a veces el pretendido humorismo de las historias se reduzca a una serie de anécdotas inocentes o a una insulsa sucesión de acciones y diálogos.

Tengo para mí, por último, que no puede dejar de reconocerse en esta colección de relatos la intención por ahondar en una escritura no del todo infrecuente en nuestras latitudes. Tabasco es un hervidero de historias y leyendas orales, de costumbres y giros inesperados en el habla y en su cultura, de manera que no es de demeritarse lo que con esta edición artesanal de htuRquesa se ha conseguido.

A casi un año de su muerte, la figura sonriente y bien dispuesta de Mario De Lille nos acompaña. Lo hace, como tiene que hacerlo, a través de una publicación que apuesta por la risa, de un libro cuyas páginas concuerdan con aquello que el célebre humorista catalán, Jaume Perich, suscribiría: “El único animal capaz de reírse de sí mismo es el ser humano. No tiene ningún mérito: es el único que da motivos para ello.”

Francisco Payró

Macultepec, Tabasco, 1975. Economista y escritor. Autor de los libros de poesía "Bajo el signo del relámpago" y "Todo está escrito en otra parte", así como del conjunto de ensayos "Tradición y búsqueda en el trópico: ensayos sobre poesía tabasqueña contemporánea".

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