Poesía iniciática: en torno a Corpus Nostrum, de Guadalupe Azuara Forcelledo

Me acerco al libro –contenido, breve– de Guadalupe Azuara Forcelledo. Me acerco a sus poemas como el que husmea entre las hojas de un manuscrito insólito. ¿Qué es lo que encuentro? Poesía, sí, sin duda. Pero habrá que trasponer el cerco de las primeras páginas para ver, entonces, si el tono de los primeros versos se sostiene.

Yo sé que es la primera vez que la cuentista de Divertimentos se ha propuesto transgredir los linderos del género que Luciano de Samosata instaurara con todas las de la ley a principios de la era cristiana, así que me aproximo al texto, debo admitirlo, con un dejo de perplejidad y desconfiado asombro. “…indiferente la multitud navega/ árboles en obscena tala construyen cimientos ante los/ artífices que enloquecen concibiendo seres digitales/ sensaciones programadas…” Así se lee en el primero de los poemas (“New Age”) y es casi, para mí, muy cierto que habrá de desfilar frente a mis ojos –a punta de versos– la modernidad desde la que la mujer que escribe se asoma al estruendo de la vida.

Guadalupe Azuara Forcelledo, Corpus Nostrum, México, Instituto Estatal de Cultura de Tabasco, 44 pp.

¿Qué es una mujer? Pregunta el siguiente poema. Y el discurso inicial se rompe. Los versos responden y es la respuesta ingenua, tan ingenua como la inocencia de quien nombra la aparición de un milagro. “Corpus” por el contrario, parece entrar en materia. El erotismo se hace presente con la enunciación del cuerpo y es el amor el motivo en torno al cual el título del libro parece justificarse. “Mi cuerpo –peregrino en el exilio de tu ausencia- me condena a vagar la madrugada con aroma/ de amor a medio construir/ momento sin raíz…” En esa misma línea, con esa misma intención de fundir cuerpos, pieles, caricias, poemas como “Des-encuentros”, “Preludio”, “Metamorfosis” y “Canto nuevo” ahondan en el encuentro feliz del amado, pero también en su dolorosa desaparición.

Los cuerpos son, así, extrañas geografías que el amante habrá de recorrer hasta volverse uno con la ausencia y sus mil y un maneras de hacerse presente. Así se lee en la sucesión de pequeños poemas agrupados bajo el título “Nosotros”: “Cuando recorren la extensión siempre nueva/ te galopan/ mis manos…En el verde silencio te oigo/ inútil espera/ sólo es el mar/ tu cuerpo…” Ahora bien, no todo en Corpus Nostrum tiene que ver con esa unión posible e imposible –a un tiempo– de dos cuerpos que, amándose, se distancian.

También hay en el libro esa mirada al mundo que no quiere otra cosa que transfigurarlo, reinventarlo desde la palabra poética. En ese mirar “exterior” lo nombrado se impregna de dolor, de lamento y de rabia. La enunciación –pienso en poemas como los que se titulan “Ciudad” y “Lamento por Chiapas”– se hace enumeración y la voz que escuchamos tras los versos parece hacer un recuento de imágenes insólitas, de silencios, de calles y de tardes donde todo habrá de hacerse uno con la nada, con el vacío que todo lo devora de forma incontenible. “Siento los zarpazos de la nada/ y adentro, un batir de tumbas tempraneras/ oscuridad de hogueras no encendidas/ en este mediodía con presagios de nada/ cegado el rostro, / cargado de vacío/ el silencio ya no me habla.”

Guadalupe Azuara Forcelledo se presenta, pues, como poeta ante nosotros tras un largo tiempo de reflexiva madurez y de vacilación. Se agradece que haya optado por dar a la luz sus versos. El tiempo y la constancia en el oficio de la palabra poética habrán de transmutar, qué duda cabe, en cuerpos luminosos lo que hoy –con destellos de luz– apenas nos avisa de un magma incandescente que pide, a gritos, brotar.

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Francisco Payró

Macultepec, Tabasco, 1975. Economista y escritor. Autor de los libros de poesía "Bajo el signo del relámpago" y "Todo está escrito en otra parte", así como del conjunto de ensayos "Tradición y búsqueda en el trópico: ensayos sobre poesía tabasqueña contemporánea".

Un comentario a “Poesía iniciática: en torno a Corpus Nostrum, de Guadalupe Azuara Forcelledo

  1. Luis Alonso Fernández
    26 Junio, 2013 at 4:46 pm

    Breve pero completo, un excelente retrato (autor-libro-poemas), he de leer ese libro aunque me manche los dedos.

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