La tragedia de Jonás: por una literatura tabasqueña del arrabal.

Literatura para el “respetable”. Literatura “para que la gente lea”. Así han sido concebidos los relatos de La tragedia de Jonás, libro del profesor normalista, narrador y editor Gamaliel Sánchez Salinas. El etílico y provocador texto de la contraportada no puede ser más sugestivo: “Como botellas de un cartón de caguamas…”.

Y eso pretenden ser los textos que, desde la primera línea, apuntan a colarse por los instersticios y los bajos fondos —situados casi todos en esa Villahermosa posmoderna y arrabalera— por los que seguramente merodeará el lector.

Éste, por supuesto, deberá preferentemente leer las claves y los guiños que el autor desperdiga a lo largo de los siete relatos del libro. De lo contrario, correrá el riesgo de no comprender del todo que la perrada es la perrada, que la historia narrada en “Esa niña debe ganar” puede rumiarse mejor si se conoce que, en efecto, la presunta niña del relato resultó ser un insospechado y contestatario niño, y que sus giros coloquiales corresponden en esencia a los empleados en un sureste mexicano siempre urgido de tesón narrador.

La tragedia de Jonás, Gamaliel Sánchez Salinas, México, Suum Cuique Editorial, 76 pp.

La tragedia de Jonás, Gamaliel Sánchez Salinas, México, Suum Cuique Editorial, 76 pp.

Con personajes entresacados de colonias populares, de barriadas, de submundos urbanos donde coexiste lo freak y lo kitstch, de entornos donde el intelectualismo pretencioso sucumbe frente a la contundente lascivia tropical, La tragedia de Jonás casi consigue la redondez, sino fuera por unos pocos finales inefectivos y porque en el volumen se asoma con timidez esa recursividad el término gozaba de la simpatía del recientemente fallecido Umberto Eco— que hubiera permitido al lector (dada la idea sugerida por el título) ligar mejor una historia con otra a partir de la recurrencia de algunos personajes o hechos.

Los mejores relatos del libro —”Esa niña debe ganar”, “Suum cuique”, “Las ovejas de Ahriman” y “La subjetividad como certeza absoluta”— contrastan con aquellos en los que la historia fluye a los ojos del lector, para terminar al final en una situación anodina (“La historia de Muscleman”), plana (“Mis chanclas, ¿dónde están mis chanclas?”) o de plano inverosímil (“La tragedia de Jonás”).

La virtud del pequeño libro consiste, en todo caso, en adscribirse completamente —fiel a su autor— a esa escritura de lo que ya ha sido denominado por cierta crítica literaria hispanoamericana como literatura del arrabal y que en Tabasco cuenta, transcurrida ya década y media del nuevo milenio, con pocos oficiantes entre los narradores locales. A propósito del arrabal —márgenes, entornos suburbanos, para utilizar términos familiares a nosotros— el español Rafael Cansinos Assens escribió:

Toda ciudad tiene sus arrabales, habitados por gentes pintorescas, a un tiempo maliciosas y cándidas, en cuya existencia, algo irregular, hay un tanto del libre vivir de los litorales y donde los modos de vida urbana toman inesperadamente un sentido arbitrario y autónomo…El arrabal se ha formado, desde el primer momento, de un modo aventurado e incierto, al bueno y vago acaso, sin solemnidades ni auspicios, a la manera de las construcciones madrepóricas. En un principio, lo pueblan los descontentos de la ciudad, los espíritus precarios que no pueden soportar el grave decoro cívico, todas esas indeterminadas criaturas –escorias o primicias sin elaborar– que se escalonan triste o airadamente sobre las peñas de los aventinos…

Los arrabales villahermosinos —violentos, excluidos, clandestinos— se muestran en La tragedia de Jonás como un gran centro. En resumidas cuentas, como ese espacio cercano, inevitablemente íntimo, en el que sus presuntos lectores habrán inmediatamente de reconocerse.

Francisco Payró

Macultepec, Tabasco, 1975. Economista y escritor. Autor de los libros de poesía "Bajo el signo del relámpago" y "Todo está escrito en otra parte", así como del conjunto de ensayos "Tradición y búsqueda en el trópico: ensayos sobre poesía tabasqueña contemporánea".

Un comentario a “La tragedia de Jonás: por una literatura tabasqueña del arrabal.

  1. Víctor Manuel Barceló Rodríguez
    29 Abril, 2016 at 2:30 pm

    Hay regocijo generalizado en quienes hemos visto los altibajos de la vida literaria en nuestro terruño, que o se va con todos sus “bártulos” fuera del Estado -dicen que porque hay apatía cultural interna- o se reduce a círculos cuadrados -es un decir- que a veces son concéntricos, como ocurre en la actualidad gracias a los esfuerzos por crear y recrear la escuela de escritores que viene dando importantes resultados, aunque sus expresiones más vívidas se den en otros rumbos del país, incluso en el extranjero, al fin que la cultura es universal y más cuando lleva en sus expresiones el sentido identitario.
    Francisco Payró es como escritor joven -apenas rebasa los 40s- un jalón importante en la obra literaria tabasqueña, que seguramente dará mucho “de si” aún. Esperemos nuevas incursiones que lo posicionen en la vida literaria nacional.

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