Sólo el amor, de Fayad Jamís

Jaime Augusto Shelley escribió sobre la poesía de Fayad Jamís en el prólogo a Sólo el amor:

Diáfana, sencilla y sin rodeos, así podríamos describir la poesía de Fayad Jamís. Así podríamos enunciar, también, una tradición, la de eso que llamamos (porque no sabemos llamarla de otra manera) arte popular. Con una diferencia cualitativa bien clara: la poesía de Jamís viene del futuro y es, poema a poema, un hecho original.

Sólo el amor (Editorial Presente y futuro, México, 1983) es un libro nostálgico por muchas razones: aborda el amor con añoranza, con tristeza por la ausencia de la amada que se ha ido. Lo es también porque recuerda en lo particular la amargura del desamor y el aparente olvido de un ser muy amado. La poesía de Jamís es en ese sentido triste, pero al mismo tiempo iluminadora; revela la esperanza encarnada en el dolor humano nacido de la desilusión y la ausencia.

Pero Jamís también es un vagabundo (Vagabundo del alba es el nombre de otro de sus libros), su poesía transporta con facilidad a otros ambientes: a Europa y Cuba, especialmente, donde retrata con fidelidad poética las condiciones urbanas que habita y que recorre. Los recursos poéticos de Jamís son variados y pueden sintetizarse de la siguiente forma: empleo de metáforas creadas de lo animado a lo inanimado, metáforas absolutas, metáforas que acercan realidades distintas para formar una nueva, metáforas que revelan la pluralidad e interdependencia de lo real.

Fayad Jamís nació en Zacatecas en 1930 y murió en La Habana en 1988. De ascendencia árabe y mexicana fue también pintor, diseñador y periodista. Entre algunos títulos suyos se encuentran también: Brújula (1949), Los párpados y el polvo (1954), Vagabundo del alba (1959), Los puentes (1962), La pedrada (1962) y Por la libertad (1962), entre otros.

PARA TI

Para ti que nunca me pediste un poema
escribo este poema
Para ti que nunca me pediste amor
escribo este poema
Para ti que me entregaste el poema de tu vida
tu cuerpo entero floreciendo en todos los poemas posibles
y todo tu amor en cuerpo y alma
escribo este poema
Para ti que no te quedaste conmigo
—ni yo quise que te quedaras conmigo
ni era posible asomarse a semejante vértigo de amor
escribo este poema
Para ti que has leído en mis ojos y en mis huesos
y que bebiste mi fuego y mi sal
y supiste tolerar —sin comprenderlos del todo—
mis salvajes gritos ancestrales
escribo este poema
Para ti que como todo ser humano
vives y mueres
buscando el amor
mientras te preguntas qué es el amor
y qué es vivir y qué es morir
y cuál es el sentido, el peso del amor entre el vivir
y el morir
Para ti, por ti, con toda mi fiebre,
de un solo trazo de fuego y de sal, escribí esta noche
este boceto de poema de amor.

INSTANTES

Nadie podrá decir
exactamente
cómo estaban las cosas alrededor de la lámpara
este día de ceniza de rubí
El reloj aturdido el vaso de agua
su rostro como una mañana de llovizna y de sol.
Orden único de las cosas
sueños sin reverso
instantes de cristal
de fuego
de eternidad
cuando el amor
cierra las alas
como una palabra oscura.

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Francisco Payró

Macultepec, Tabasco, 1975. Economista y escritor. Autor de los libros de poesía "Bajo el signo del relámpago" y "Todo está escrito en otra parte", así como del conjunto de ensayos "Tradición y búsqueda en el trópico: ensayos sobre poesía tabasqueña contemporánea".

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