Diario peligroso. Día 27.

Facundo

¿Cómo escribir sobre el dolor que se ha alojado hoy en mi pecho? Facundo Cabral ha muerto en Guatemala, asesinado a tiros como el criminal o el ladrón, el terrorista o el delincuente que nunca tuvo —ni tendría— sitio en sus canciones.

Ha muerto a manos de la insania que habita en el corazón del hombre, de ese hombre en el que siempre confió pese a la podredumbre que lo constituye. Alguna vez pude estrechar la mano del maestro. Su concierto en el teatro Esperanza Iris había sido para mí una especie de bautismo y saludarlo, decirle brevemente lo mucho que lo admiraba, significa todavía, a varios años de aquel recital en Villahermosa, uno de mis más afortunados recuerdos.

El maestro Cabral decía que “sólo aquel que hubiera vivido tendría el derecho a morir”. Seguro estoy de que el gran trovador de la Argentina murió cuando su vida rebosaba de bríos y plenitudes. Descansa en paz, cantor, tú que ya te habías ganado el derecho a tu descanso, a tu inmortal morada en el cielo de los justos. 

Francisco Payró

Macultepec, Tabasco, 1975. Economista y escritor. Autor de los libros de poesía "Bajo el signo del relámpago" y "Todo está escrito en otra parte", así como del conjunto de ensayos "Tradición y búsqueda en el trópico: ensayos sobre poesía tabasqueña contemporánea".

Agregue un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *