Diario peligroso. Día 78.

Hay fiesta en mi pueblo. Una vez más, como todos los años, la fiesta rinde tributo a la Virgen del Carmen. Como ha venido pasando en casi todos los años de mi vida, acudo al atrio de la iglesia sin que yo pueda comprender del todo la vocación del pueblo por el festejo religioso. Menos aún por ese otro que se torna en procesiones donde el alcohol, el baile interminable y la música taladrante sobreabundan.

Llevo al niño a la feria del pueblo porque es bueno para él que se suba a los juegos mecánicos. Que se divierta allí donde yo alguna vez me divertí siendo un niño que se aventuraba a salir con unos pocos —muy pocos— amigos o vecinos, antes o después de irse a la “toreadas” (a las que, por cierto, ese niño que fui dejó de asistir  por la sencilla razón de que ni esos encierros ni él mismo son ya lo que eran antes).

Una parte de mí se duele de que yo sea un ajeno absoluto al festejo del que una mayoría incomprensible para mí parece disfrutar. La otra parte que soy me dice que no hay vuelta atrás; que ya va siendo hora de que acepte por fin que ese pueblo, el niño que lo trae en la memoria, desaparecieron irremediablemente hace muchos años.

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Francisco Payró

Macultepec, Tabasco, 1975. Economista y escritor. Autor de los libros de poesía "Bajo el signo del relámpago" y "Todo está escrito en otra parte", así como del conjunto de ensayos "Tradición y búsqueda en el trópico: ensayos sobre poesía tabasqueña contemporánea".

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