Diario peligroso. Día 57.

Viaje a Michoacán. Soy como un extraño en medio de mis compañeros de la junta anual donde trabajo.

Trato de hablar en sus mismos términos, interesarme con denuedo en las acciones y en los resultados del canal de distribución en el que todos trabajamos dentro de la compañía de carnes frías que nos contrató para expandir sus negocios y sus intereses, pero algo muy hondo en mí me dice que no pertenezco a este ámbito.

¿Qué hago aquí? ¿Por qué me hago pasar por quien no soy? ¿Por qué me miento a mí mismo y miento, de paso, a los demás acerca de quién soy y lo que quiero? ¿Quién soy en realidad? La junta anual está llena de actividades a lo largo del día. Casi no hay resquicio en el tiempo destinado a nuestra permanencia en el lujoso complejo hotelero que no tenga una actividad programada o un encuentro cronometrado con anterioridad por el eficiente equipo organizador. Lo cierto es que a la junta de este año (como a la del año pasado) ya no asistió quien fuera nuestro jefe hasta hace muy poco: lo despidieron.

Y yo trato de venderme a mí mismo —como a los demás: a mi jefe actual, a mis compañeros, a los cordiales homólogos provenientes de casi todo el país— la idea de que soy uno más entre ellos, que pueden confiar en mí y que me obstino tanto como cualquiera de quienes formamos ese numeroso equipo de representantes comerciales en conseguir los mayores números de ventas y los mejores resultados para la compañía en la que laboramos.

En el fondo sé, sin embargo, que nunca llegaré a ser el vendedor del año; ese al que todos reconocen y aplauden anualmente —por sus logros, por su carisma, por su esforzada labor en pro de las ventas de la empresa— en una junta como la que durante tres días sostendremos en este sitio apartado y exclusivo. No lo seré nunca porque, sencillamente, no puedo ser lo que no soy. Lo que no estoy llamado a ser.

Uno de mis compañeros de la región sureste —el responsable del canal de distribución en el estado de Chiapas— se ha llevado este año el reconocimiento. Es un tipo alegre y buen compañero. A la par de dar la impresión de interesarse seriamente por lo que hace es alguien agradable, una persona que sabe jugar el juego de toma y daca que son las relaciones humanas en un entorno competitivo como este en el que hemos querido emplearnos.

Nuestro encuentro anual concluyó, por lo demás, entusiastamente con una serie de actividades destinadas a fortalecer en nosotros la confianza en un futuro optimista. Una conferencia motivacional, una serie de juegos en equipo y un informe de resultados precedieron a ese final espectacular luego del cual abordamos un autobús con destino al aeropuerto de la Ciudad de México.

Cada uno de nosotros debe volver a su lugar de procedencia para esforzarse al máximo en sus responsabilidades como representante del canal de distribución, con miras a la reunión del año que viene.

Acerca del autor

Francisco Payró
Macultepec, Tabasco (1975). Economista y escritor. Autor de "Bajo el signo del relámpago" (poesía), "Todo está escrito en otra parte" (poesía) y "Con daños y prejuicios" (relatos). Ha publicado poesía, ensayo y cuento en diferentes medios y suplementos culturales de circulación estatal y nacional.

About Francisco Payró

Macultepec, Tabasco (1975). Economista y escritor. Autor de "Bajo el signo del relámpago" (poesía), "Todo está escrito en otra parte" (poesía) y "Con daños y prejuicios" (relatos). Ha publicado poesía, ensayo y cuento en diferentes medios y suplementos culturales de circulación estatal y nacional.

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