Aquella tarde, esa mirada

Hombre que camina en la calle de la ciudad, pintura de Tithi Luadthong

La tarde es un esputo que alguien
–ese dios de todos desconocido–
ha lanzado hacia el final de un día
que se desvanece.
La gente duerme aunque sus ojos miren
hacia todos lados,
aunque no sepa a ciencia cierta
que justo ahora lo hace.
El polvo, los automóviles, el ruido
de una música estridente se suceden.
Se mezclan en una procesión incomprensible,
en un treno sonando cada vez más desafinado.
Alguien podría decir que este camino,
esta ruta con dirección a ningún lado,
lleva en sí mismo la semilla de todos
los caminos.
Alguien podría negar –incluso– que existe.
Y sin embargo, la sonrisa del borracho
detenido al borde de la acera,
el ansia de los niños merodeando los parques,
el chisme que lleva y trae rumores de un vecindario
a otro no son sino señales de que el camino es real,
tanto como su voluntad de hacerse el invisible.
Abrir los ojos, mirar: allí la clave.
Cerrar los ojos, flotar, dejar que la respiración
tome las riendas del instante.
Allí la mejor forma de perderse lo que Dios
puso en el viento.
El modo inmejorable de, aun estando vivo, morirse.

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Francisco Payró

Macultepec, Tabasco, 1975. Economista y escritor. Autor de los libros de poesía "Bajo el signo del relámpago" y "Todo está escrito en otra parte", así como del conjunto de ensayos "Tradición y búsqueda en el trópico: ensayos sobre poesía tabasqueña contemporánea".

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