El juego del revés, de Antonio Tabucchi

Publicado originalmente a principios de los años ochenta, El juego del revés es ante todo un alarde de talento narrativo mezclado con una fuerte dosis de audacia y refinamiento.

La obra narrativa de Antonio Tabucchi (Pisa, 1943-Lisboa, 2012) se mueve en medio de la espesa selva de las estructuras narrativas que han dominado buena parte de la producción cuentística y novelística contemporánea. Situados, bien sea en la Lisboa de Pessoa, en la Italia inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial, o en el Mozambique colonial de los años treinta, los relatos de este libro fluyen con una agilidad que es fruto a la vez del gozo y de la fantasía.

Destacan, así, dentro del concierto que componen los ocho relatos del libro, el que le da título, “Las tardes del sábado”, “Carta desde Casablanca” y “Voces”. En esos relatos la realidad tiene una trasfondo que la suplanta y también la ilumina, como si ella misma fuera más turbia que ese doble fondo en el cual se asienta la materia narrada.

Antonio Tabucchi, El juego del revés, España, Anagrama, 191 pp.

Por ejemplo, en el relato “El juego del revés” dos personajes entablan una relación casi amorosa, cercana a la complicidad y sostenida en el inquebrantable amor por la poesía de Pessoa. A la par de las resonancias históricas que remiten a la Guerra Civil Española y a la Italia fascista, en el relato es evidente la presencia ineludible del recurso de la fantasía y del sueño.

…los muelles eran las líneas de la perspectiva que convergían hacia el punto de fuga de un cuadro, el cuadro era Las Meninas, de Velázquez, la figura del fondo en la que convergían las líneas de los muelles tenía aquella expresión maliciosa y melancólica que había grabado en mi memoria: y qué curioso, aquella figura era María do Carmo con su vestido amarillo, yo le estaba diciendo, ya sé por qué tienes esta expresión, porque tú ves el revés del cuadro, ¿qué se ve desde donde tú estás?, dímelo, espérame que yo también quiero mirar. Y me encaminé hacia aquel punto. Y en aquel momento me encontré en otro sueño.

En “Las tardes del sábado”, por otro lado, hay una historia que omite de principio a fin una presencia ultraterrena. El relato transcurre mientras el lector se entera de las banalidades que narra un pequeño que vive junto a su hermana y su madre, viuda desconsolada de su padre.

Me parecía que una campana de cristal hubiese descendido sobre la casa y la hubiese sumergido en el silencio.

Del relato “Voces” procede el siguiente extracto:

…en la vida hay muchas clases de perspectivas, las llamadas grandes perspectivas, que todos consideran fundamentales, y las que yo llamo microperspectivas. La microperspectiva es un modus vivendi…es una forma de concentrar la atención, toda la atención, en un pequeño detalle de la vida, de la rutina cotidiana, como si aquel detalle fuese la cosa más importante de este mundo…Puede servir de ayuda el hacer listas, tomar notas, marcarse horarios férreos y no transigir. La microperspectiva es una forma concreta de apegarse a cosas concretas.

Es probable que este y algunos otros libros del escritor italiano deban —como afirma Giovanni Giudici en la cuarta de forros de la obra— mucho de su estilo a escritores cardinales como Pessoa, Borges o Fitzgerald, forjadores de estructuras desdobladas y de personajes travestidos, situados comúnmente en las antípodas de sus respectivos caracteres.

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Francisco Payró

Macultepec, Tabasco, 1975. Economista y escritor. Autor de los libros de poesía "Bajo el signo del relámpago" y "Todo está escrito en otra parte", así como del conjunto de ensayos "Tradición y búsqueda en el trópico: ensayos sobre poesía tabasqueña contemporánea".

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