Antología de cuento. Concurso internacional Juan Rulfo. Premios 1984-1992

En lo fundamental, el libro es una muestra rica del cuento hispanoamericano moderno. En él se incluyen textos de escritores destacados como Ana Lydia Vega, Rafael Ramírez Heredia, Daniel Moyano, Juan Carlos Botero, Héctor Libertella, Rodolfo Hinostroza, Senel Paz, Pedro Lipcovich, Luis Sánchez-Cuñat, entre otros.

La característica principal de esta cuentística es la constante referencia hacia la realidad social de los países de los cuales provienen los autores. Ejemplos por demás notables se encuentran en los textos de Ramírez Heredia (ejercicio notable de coloquialismo), Moyano y Senel Paz. Los cuentos incluidos en esta antología son, por así decirlo, transgresiones muy bien elaboradas a las reglas que han dado forma al cuento como tal.

Autores varios, Antología de cuento: Concurso Internacional Juan Rulfo, premios 1984-1992, México, Editorial Diana, 1993, 279 pp.

Dichas transgresiones se basan —según señala Claude Fell en el prólogo— en la utilización de elementos metafóricos que enriquecen la interpretación de los mismos. Destaca también en ese sentido la aparición de una cuentística con elementos metalinguísticos que remiten al propio cuentista en su papel de narrador. A continuación un breve resumen de los cuentos que, a mi juicio, son los mejores de la antología.

“Pasión de historia” (Ana Lydia Vega), una profesora de literatura que escribe una historia sobre un crimen atroz, narra sus peripecias en un viaje de Puerto Rico a Francia, donde radica una amiga suya. La narración es una exquisita muestra de ironía.

“Relato del halcón verde y la flauta maravillosa” (Daniel Moyano) se centra en un opositor político a la dictadura argentina que se salva de milagro, y gracias a la música, de los escuadrones que lo persiguen.

“El encuentro” (Juan Carlos Botero) en realidad se trata de una historia dentro de otra historia, a la manera de las cajas rusas: una pareja de recién casados se aventura en una excursión solitaria hacia la agreste selva africana, y lo hace desoyendo los consejos de quienes conocen al respecto; al final, el relato concluye cuando la joven esposa resulta víctima de los leones que la devoran poco antes de regresar a Nairobi.

En “El benefactor” (Rodolfo Hinostroza), un maduro profesor de literatura es notificado de haber obtenido el Premio Planeta de Novela, iniciando así una serie de triunfos literarios que lo encumbran injustificadamente, pues sabe que no es él quien escribe las novelas por las cuales llega a ser tan afamado.

“Cuatreros en el hielo” (Enrique Lázaro), narra la historia de un crítico de cine que contempla desde una cantina una librería en la cual encontraría después un libro de su autoría. El relato es estupendo por la maestría con la cual se describen la atmósfera y las situaciones.

“El lobo, el bosque y el hombre nuevo” (Senel Paz) aborda la problemática discriminadora que enfrentan los homosexuales en Cuba, donde la revolución y el sistema condicionan el predominio de una actitud eminentemente masculina.

“Tan desnuda como una piedra” (Salvador Garmendia), aborda la experiencia de un forastero que llega a un pueblo en el que la única diversión consiste en un encuentro con una prostituta del lugar. El relato es entonces una descripción de lo que acontece entre el forastero y la prostituta cuando pasan una noche juntos.

En “Il finimondo” (Mariano Arias), se muestra la visión que del fin del mundo tiene alguien que se dedica a investigar el testimonio de un fraile que también experimentó las imágenes apocalípticas.

En “La sugerencia del maestro” (Jorge Urien Berri), un afamado novelista escribe a un escritor novato sobre el oficio de narrar. El texto es eminentemente metalinguístico. He aquí algunas líneas que me parecieron rescatables: “Hostigue a los personajes incluso cuando se creen a salvo en la versión definitiva…La cualidad de hogareño la da la trabazón de hechos, lo que ocurre, ocurrió u ocurrirá por nimio que sea: la historia. Sin ella un escritor deviene redactor…Aunque un joven posea el talento que a usted le sobra, precisa de historias contundentes pues todavía es incapaz de explorar y plasmar la intimidad de los personajes…las gradaciones en su tristeza…su dolor…Usted desperdicia matices que yo percibo a ciegas.”

Recursos narrativos evidentes en los relatos ganadores

1) Elementos irónicos incrustados en la trayectoria de la narración.

De vuelta de su búsqueda frustrada, Salvador huele el rastro mientras la futura difunta saca fuerzas de donde no tiene para golpear las puertas ciegas del pasillo. Tun-tun no hay nadie, le contesta la muerte…

2) Empleo de frases humorísticas en otro idioma.

…haciendo de chillo contrito que bien hubiera podido ganarle el Óscar de best supporting actor…

3) Uso de guiones para resaltar expresiones chuscas

…estaba Dani Rivera encampanao cantando Yo-quiero-que-ría-y-que-cante y brincando parriba y pabajo como hace él…

4) Lenguaje coloquial puesto en boca de sus personajes.

…ese tipo no tiene vida, hoy hasta se me quemaron las habichuelas por estar chequiando por reló y to, te voy a pasar la cuenta a fin de mes; y chúpate ésta, so desconfiá: pasó a las siete…

5) Aparición de elementos metalinguísticos.

Yo me di un largo baño caliente, me sequé temblando y me senté a corregir las pocas páginas que tenía reescritas. ‘Malén cambia el disco y se recuesta. Está desnuda y su piel brilla bajo la lamparita azul…’

6) Descripciones evocadoras.

En varias ocasiones he visto desde los potreros una armada de nubes encallada en las cumbres, a merced de los vientos. En otras, he contemplado desde los ventanales de la casa una colcha etérea cubriendo la tierra…Las llamas de las velas bailotearon sobre los objetos, luego se enderezaron y enseguida inundaron el ático con su luz cálida y maleable…

7) La narración concilia en su transcurso elementos aparentemente disociados.

…se miró los pies con estupefacción. Parecían animales autónomos o pezuñas ligeramente reblandecidas…

8) Visiones paradójicas que profundizan el relato.

Se dio cuenta que había empezado a llover otra vez y el barro frente a la librería estaba ablandándose; las viejas huellas se llenaban de agua y surgían otras más viejas de las entrañas de la tierra. Ganado manso, adivinó el crítico.

9) El narrador interioriza al personaje con elementos peculiares.

Jeremías únicamente levanta viejas histéricas o jovencitas pasmadas; y aún puede darse con un canto en los dientes. Tráfico de ganado: te cambio dos novillos famélicos por una vaca, y además te regalo este cerdo. Luego de tanto epitafio y de ver morir a todos sus animales de compañía, el crítico suplente estaba convencido de que la especie humana ya no tiene nada qué hacer con sus energías y sus sueños, salvo robarse unos a otros los rebaños enfermos…

10) Descripción física de los personajes con imágenes desplegadas.

Poco a poco fue descubriendo en sus ojos un páramo nevado, y allá al fondo, junto a la falda de la montaña, una manada de caballos salvajes…

11) La narración fluye ininterrumpida e involucra formas peculiares de incorporar acciones.

Entonces ella sacó un libro viejo del bolsillo del chaquetón y, sin mirarlo, lo empujó hacia él encima de la mesa. ‘Cuatreros en el hielo’. Peter Lorre [el personaje fotografiado en la novela] volvió a contemplarlo fijamente a través del espejo. Una muchacha de espaldas estaba marchándose. Peter Lorre se atiza un trago. Anita se va. Visión de los ojos de carnero de Peter Lorre.

12) Mudas temporales, espaciales o de personajes en la narración:

‘Esto es arte. Y no es por mí David, es por Germán. En cuanto llegue esa carta a Santiago de Cuba lo botan del trabajo’. Pero eso fue después, los problemas con la exposición de Germán. Ahora estoy en el centro de La Guarida, rodeado de santos con dolor de estómago. ‘Siéntate’, invitó él, ‘voy a preparar un té para disminuir la tensión’. Fue a cerrar la puerta. ‘¡No!, déjala abierta.’Cómo quieras, así les facilitamos la labor a los vecinos’ ‘Dejé el libro y prometí que bajo ninguna circunstancia a casa de éste ni de ningún otro Diego. Pero no cumplí, y tú tampoco, Diego: ‘los homosexuales caemos en otra clasificación aún más interesante que la que te explicaba el otro día…’

13) Inclusión de elementos metalinguísticos en pleno.

La literatura…no se charla ni se analiza, se escribe. Hoy sobran los críticos disfrazados de escritores, astutos fabricantes de literatura impotente como el sexo geronte. Huya de los mendigos tullidos. Incapaces de narrar, lucran con su desgracia y escriben sobre la imposibilidad de escribir enarbolando un falso agotamiento pues jamás rebasaron, jamás escribieron una línea con sangre…

 

Francisco Payró

Macultepec, Tabasco, 1975. Economista y escritor. Autor de los libros de poesía "Bajo el signo del relámpago" y "Todo está escrito en otra parte", así como del conjunto de ensayos "Tradición y búsqueda en el trópico: ensayos sobre poesía tabasqueña contemporánea".

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